Vallisneria spiralis

Vallisneria spiralis

Nombre común: Vallisneria spiralis, “Straight Vallisneria”.

Familia: Hidrocharitaceae.

Distribución:
Sudeste asiático, con presencia en el norte de África y sur de Europa.

Forma:
Largas hojas acintadas, lisas, con tres nervaduras, dispuestas en corona o roseta, con finos bordes aserrados. La coloración es verde más o menos oscuro, tendiendo los extremos de las hojas al marrón cuando son expuestos a una luz intensa.

El ejemplar hembra presenta un pedúnculo floral con forma espiralada, y es a lo que hace referencia el nombre “spiralis”, no a las hojas. No confundir por tanto con Vallisneria biwaensis, que sí presenta hojas enrolladas.
También recuerda a V. gigantea, pero se puede distinguir fácilmente de ésta por el tamaño menor de V. spiralis en longitud y anchura de las cintas.

Tamaño:
60-70 cm de largo, por 10-12 mm de anchura de las hojas.

Forma de propagación:
Reproducción vegetativa, a través de estolones rastreros que nacen del pie de la planta madre. Las plántulas se disponen a lo largo de estos con una separación de unos 10 cm. Cuando la plántula ha alcanzado una longitud de unos 15-20 cm y un mínimo de 5-6 hojas, puede ser separada y replantada.

La reproducción de V. spiralis es muy intensa y fructífera, por tanto conviene planear un espacio lateral para que pueda expandirse.

Temperatura:
18-28ºC.

Agua:
pH: 6.2-7.6, GH: 3-30ºd.

Iluminación:
Agradece iluminación media a intensa. Se adapta a intensidades lumínicas pobres, llegando a desarrollar estolones, sin embargo, si la luz no llega al fondo del acuario en cantidad suficiente, las incipientes plántulas hijas perecen por falta de iluminación.

Tipo de sustrato:
Granulometría media a fina. No requiere necesariamente sustrato nutritivo, pero lo agradece. También podemos complementar un sustrato inerte con abono en pastillas y en forma líquida.

Dificultad:
Fácil, muy apta para principiantes. Se puede mantener sin CO2, pero si se le adita nos recompensará con un crecimiento excepcional. En aguas levemente ácidas, con buena iluminación y CO2 su crecimiento y reproducción es tal que llega a convertirse en plaga.

Sólo necesita espacio vertical para extender el haz de hojas, y lateral para propagarse, de lo contrario los estolones invadirán cualquier grupo de plantas cercanas. En el momento de plantarla, se deben recortar las raíces que pueda tener a un cm de la roseta, hundir el extremo, y al cabo de los pocos días, cuando haya desarrollado raíces ya adaptadas, tironear de la planta para dejar al descubierto la roseta, ya que de lo contrario acabará pudriéndose si permanece constantemente enterrada.

Admite poda en longitud recortando las hojas, cuyos recortes ya no producirán nuevas plantas. Una poda excesivamente radical (a unos 10 cm de la roseta) puede condenar su crecimiento.