Sturisomatichthys leightoni (Cucho pitero)

Sturisomatichthys leightoni (Cucho pitero)

Nombre común: Conocido principalmente como “Dwarf royal twig catfish”. En Colombia es llamado “Baracalde” y “Cucho pitero”. En Alemania como “Leightons störwels”. Sturisomatichthys leightoni.

Descrita originalmente por Regan en 1912 como Oxiloricaria leightoni, cambiando de género el mismo año y quedando como sinónimo no válido.

Es frecuente encontrar en los comercios ejemplares de Sturisomatichthys leightoni mezclados con ejemplares de SturisomA aureum, especie con la que cohabita y comparte lugar de exportación.

Clasificación:
• Orden: Siluriformes.
• Familia: Loricariidae. (Loricáridos).
• Subfamilia: Loricariinae.

Biotopo:
Ríos de aguas frescas, claras y oxigenadas, con corriente.

Distribución:
Curso alto del río Magdalena y río Hondae, Colombia.

Forma:
Forma característica de los Loricariinae. Cuerpo alargado, más que en la mayoría de loricáridos, y aplanado ventralmente. La sección anterior es de mayor ancho y se estrecha paulatinamente en la sección posterior hasta el pedúnculo caudal.

La aleta caudal es hipocerca, con ambos radios duros ligeramente arqueados. En ambos radios duros posee sendas prolongaciones filamentosas, de mayor tamaño la superior. Estas prolongaciones suelen perderse cuando el ejemplar no es mantenido en buenas condiciones.

La cabeza es de forma triangular, con ojos en disposición lateral. La boca, en posición ínfera y suctora, siendo casi del mismo ancho que la cabeza. Posee dos prolongaciones carnosas pequeñas procedentes del labio superior a ambos lados.

Coloración:
Cuerpo de coloración marrón ligeramente grisáceo, salpicado por varias líneas longitudinales muy oscuras sobre todo el cuerpo, incluido las aletas.

De estas líneas destacan las dos principales que recorren los laterales del cuerpo casi por completo. Comienzan casi unidas en el hocico, pasando por los ojos y acabando cerca del pedúnculo caudal. Desde el hocico el ancho de estas líneas va aumentando, alcanzando el máximo en la región dorsal donde alcanza a la propia aleta dorsal, para ir estrechándose a partir de esa zona.

El vientre carece de coloración marrón y de cualquier línea o moteado, siendo muy claro, prácticamente blanco. Esto permite observar con suma facilidad los escudos ventrales.

Tamaño:
Entre 10 y 12 cm.

Diferencias sexuales:
Los machos tienen un desarrollo odontal en ambos laterales de la cabeza, a la altura de la boca, a modo de bigotes. Estos odontes son muy notorios en los machos, mientras que las hembras carecen por completo de ellos.

Temperatura:
Entre 22º y 27ºC.

Agua:
pH entre 6.2 y 7.2, GH entre 3ºd y 15ºd, y alta oxigenación. Prefieren aguas levemente ácidas y blandas.

Acuario:
Dada su talla adulta no será necesario un acuario de grandes dimensiones, pudiendo ser apto a partir de 150 l para una pareja.

Aunque no es imprescindible un acuario plantado, sería aconsejable que lo fuera, ayudando a mantener el agua en mejores condiciones, y dando zonas sombrías a esta especie. Esto mismo se puede lograr con raíces y piedras planas a modo de escondites.

Muy importante será crear varias corrientes en el acuario, haciéndolas incidir en lugares que gusten frecuentar.

Alimentación:
Especie omnívora, pero la mayor parte de su dieta es de origen vegetal. Esto no la convierte en una especie “buen comedora de algas”, algunas algas marrones incluirá en su dieta, especialmente las que pueda encontrar en plantas de poca altura, pero no se puede esperar que su dieta se base en ello.

Como aporte vegetal podemos suministrarle alimento especifico para especies de fondo con alto contenido vegetal, o papillas vegetales. Además, podemos complementarlo con algunos productos naturales, como pepino, calabacín, guisantes,…. teniendo un especial gusto por la calabaza.

Algún aporte proteico debemos suministrarle, aunque no con demasiada frecuencia. Larvas, gusanos o artemia serán aceptados, tanto vivos como congelados.

No será nada complicado que acepte otro tipo de alimentos que le suministremos, o restos de la alimentación de otras especies, tales como escamas, gránulos, …..

Comportamiento:
Valido para un acuario comunitario, no molestando a otros habitantes, aunque puede ser desplazado por otros loricáridos y especies de fondo de mayor talla y carácter. Asimismo, algunas especies del género Apistogramma pueden ser una mala compañía.

Poseen el mismo “defecto” que las especies del género Otocinclus, pegándose a la mucosa de discos y escalares. Aunque los daños que pudieran causarles no son graves y no es tan habitual esta actitud como en los Otocinclus, pueden ser causa de estrés.

Como todo loricárido posee un fuerte carácter territorial intraespecifico, no así con otras especies, pudiendo considerarle pacífico.

Aunque pudiéramos pensar que es una especie tímida, dándole unas buenas condiciones en el acuario y una buena alimentación, será extraño no poder observarlo habitualmente.

Reproducción:
Lograda en cautividad.

Es una especie que desova en cuevas, aunque en acuario no será nada extraño que realice las puestas sobre alguna superficie lisa, como alguno de los cristales del acuario. La premisa que debe cumplir el lugar elegido para desovar es poseer una buena corriente que asegure un nivel de oxigeno alto y hallarse relativamente guarecida.

En días previos el macho es el encargado de elegir y preparar el lugar de puesta, pudiendo ver a la hembra que desovara con el vientre más abultado de lo normal.

Como en otras especies de Sturisomatichthys y Sturisoma, aunque no es habitual, no será nada extraño poder observar como un mismo macho en su nido acepta, fecunda y cuida la puesta de dos o tres hembras. Estas pueden suceder en el mismo día e incluso con 2-3 días de diferencia entre unas y otras. Esto no quiere decir que sean especies polígamas, pero siempre será recomendable mantenerlos en tríos.

Las puestas por cada hembra rondan los 40-60 huevos, de color grisáceo pálido. El macho es el encargado de airear los huevos y de protegerlos con su vientre. Esto lo hará durante los 5 días aproximadamente que tardan en eclosionar.

Rápidamente habrá que alimentar a los alevines, siendo idóneo suministrarles alimento con alto contenido en algas finamente triturado. La alimentación de los alevines en las primeras semanas de vida, sin suponer un gran problema, requiere de unas atenciones mínimas. La alimentación habrá que suministrarla en lugares lo más cercanos posible a los alevines, evitando que tengan que desplazarse, ya que en sus primeros días de vida es algo que no acostumbran a hacer. Habrá que alimentarles varias veces al día, cuantas más mejor, aunque con 3 diarias se han obtenido muy buenos resultados.

Durante los dos primeros meses su tasa de crecimiento será buena, alcanzando sin problemas los 2 cm. A partir de ese momento su crecimiento es mucho más pausado, alcanzando su talla adulta al cabo de 2 años.