Satanoperca pappaterra (Jurupari del Pantanal)

Satanoperca pappaterra (Jurupari del Pantanal)

Nombre común: Jurupari del Pantanal, Satanoperca del Pantanal, Pez demonio del Pantanal (atención, “Jurupari” lleva a confusión con el verdadero Jurupari, Satanoperca jurupari, se trata de especies distintas). Satanoperca pappaterra.

Antiguas denominaciones (no válidas): Geophagus pappaterra.

Clasificación:
• Orden: Perciformes.
• Familia: Cichlidae.(Cíclidos)
• Subfamilia: Geophaginae.
• Tribu: Geophagini.

Junto a S. jurupari y S. leucosticta forma el grupo de los denominados “juruparoides”, mientras que las otras tres especies del género (Satanoperca daemon, S. lilith y S. acuticeps) son considerados como los “Peces demonio moteados”, aunque la adscripción de S. daemon a un grupo u otro es variable según las fuentes.

Biotopo:
Habita lagos y ríos con corrientes suaves y aguas claras.

Distribución:
Sudamérica. Brasil, Bolivia y Paraguay. Ríos Itenez, Guaporé, Alegre, Aquidabán, Paraguay, Paraná y tributarios.

Forma:
Peces corpulentos, de cuerpo alargado comprimido lateralmente. Tienen la cabeza con muy leve curvatura y muy extendida hacia adelante, así como una gran boca protusa (extensible) en la parte baja de la cabeza, orientada hacia el suelo, donde obtienen su alimento. Ojos grandes y aletas muy desarrolladas.

Los peces de la familia Satanoperca (antes Geophagus) muestran un primer arco branquial lobulado y unas pequeñas “rastrilladoras” en el borde de sus branquias. Estas branquias permiten la separación de los detritos del sustrato. Los bocados de arena (de ahí el nombre de “comedores de tierra”) son forzados a pasar por las rastrilladoras branquiales y el material incomible sale fuera por los opérculos.

Coloración:
Color de fondo dorado-plateado. S. pappaterra se caracteriza por presentar de forma visible una franja negra lateral en el centro del cuerpo, a lo largo de todo el flanco, que en ocasiones aparece interrumpida. Sobre ésta e inmediatamente debajo de la aleta dorsal se presentan de 5 a 7 puntos de forma algo cuadrada que se extienden en forma de barras verticales en situaciones de estrés.

La especie relacionada Satanoperca cf jurupari, de la Guayana, presenta en ocasiones una patrón de color similar como signo de comportamiento, pero no es permanente y tanto los puntos subdorsales como la línea central son invisibles en circunstancias de tranquilidad.

Tamaño:
El macho alcanza una talla máxima de 18-25 cm, la hembra algo menos.

Diferencias sexuales:
Poco evidentes. Los machos son algo mayores a igualdad de edad. Los machos son algo más ahusados. La papila genital de la hembra es corta y obtusa, la del macho puntiaguda. Las aletas del macho pueden ser también más puntiagudas.

Temperatura:
Entre 24 y 27ºC.

Agua:
pH entre 6.5 a 7.0, y una dureza de entre 2ºdGH y 10ºdGH.

Acuario:
Acuarios espaciosos: a partir de 350 litros. Es importante para estos peces que el acuario sea bastante largo, no es recomendable tenerlos en un acuario de menos de 150 cm de longitud, para que así puedan tener espacio donde nadar.

Es importante colocar sustrato arenoso fino y troncos a modo de escondites, así como cantos rodados para el caso de que se produzca un desove. Un acuario plantado no tiene mucho futuro con estos peces excavadores.

Si se colocan otros cíclidos en el acuario, éstos deben de ser muy pacíficos. La presencia de otros cíclidos inhibe la reproducción.

Alimentación:
Recientes estudios hechos en Paraguay (Casatti, Mendes y Ferreira, 2003) analizando el contenido estomacal de Satanoperca pappaterra demuestran que en esta especie la ingesta de algas tiene una gran importancia; ingiere especialmente diatomeas, filamentosas y algas verde-azuladas, además de clorofitos y peridermos. Estos estudios contrastan con otros anteriores (Sazima, 1986) efectuados en Brasil en los que en la dieta aparecían como mayoritarios crustáceos e insectos e incluso escamas perdidas por otros peces. La conclusión que se extrae es que Satanoperca pappaterra está más ligado a una forma de alimentación filtrando el sustrato que a un tipo determinado de alimentos, y que es bastante adaptable en su dieta.

En la naturaleza estos peces criban invertebrados bentónicos y material de la vegetación del sustrato, haciéndo pasar la arena por sus branquias y filtrándola con las mismas. Este tipo de alimentación deja en el fondo unas características marcas en forma de hoyos y montículos que transforman el paisaje subacuático a su paso. En acuarios aceptan bien cualquier tipo de comida y es recomendable proporcionarles una dieta variada incluyendo comida congelada o viva, sin olvidar el componente vegetal.

Comportamiento:
Pacífico con peces de su tamaño, pero territorial. Si es molestado este pez puede ser bastante agresivo, y muestra de ello es que es una de las escasas especies amazónicas que hace frente a las temidas pirañas. Según Sazima y Machado (1990), un grupo de Satanoperca pappaterra formado por 5-7 individuos se alimenta del sustrato, y uno de ellos, en vez de cribar el fondo, se mantiene alerta como “vigía” y, si detecta una aproximación de pirañas, carga contra ellas a toda velocidad con la gran boca protusa abierta y las aletas extendidas, lo que suele poner en fuga a los depredadores.

Excavador, desenterrará algunas o todas las plantas.

Reproducción:
Satanoperca pappaterra presenta un comportamiento de incubador bucal biparental inmediato, es decir, que toma los huevos –unos 120– en la boca inmediatamente después de su puesta y fecundación y los mantiene allí hasta la eclosión y en una etapa posterior hasta que los alevines pueden desenvolverse por si mismos. Suele ser la hembra la que se encarga de incubar los huevos –aunque el macho puede hacerlo también es poco frecuente– pero de los alevines ya capaces de nadar se encargan los dos indistintamente.

A los 10 días de la eclosión los alevines abandonan la boca de sus padres de forma regular, pero regresan a ella durante la noche y siempre que advierten algún peligro. Cuando se alarman, uno o los dos adultos adoptan una postura característica en la que dirigen la cabeza hacia abajo y prolongan su gran boca protusa, dejando pasar a los alevines. Cuando el peligro desaparece, las crías son escupidas o desalojadas a través de las cubiertas branquiales (opérculos)

Tras cuatro semanas los alevines dejan de volver a la boca o la encuentran cerrada, aunque los padres los protegerán aún por espacio de otras cuatro semanas más. Se alimentan con nauplios de artemia y poco a poco alimentos mayores. Su crecimiento es lento.

Las parejas forzadas suelen funcionar mal; es preferible que se escojan libremente de un grupo formado por jóvenes peces. La presencia de otros cíclidos inhibe a la pareja de la puesta. La inducción a la freza en el acuario es complicada, pero posible en un acuario del tamaño apropiado.