Pterophyllum leopoldi (Escalar de morro puntiaguado)

Pterophyllum leopoldi (Escalar de morro puntiaguado)

Nombre común: Angel Leopoldo. Escalar de morro puntiaguado. “Long nosed angelfish”. Pterophyllum leopoldi.

Sinónimo: Plataxoides leopoldi. A veces se le nombra como P. dumerilii, lo que según Kullander es un error, ya que P. dumerilii es un sinómino o subespecie de P. scalare. Algunos autores como Braz Walker, además, apuntan a que P. dumerilii es a su vez sinónimo de Pterophyllum eimekei.

De acuerdo a Schultz (1967), sería P. dumerilii. De acuerdo a Kullander (1986), es P. leopoldi. Al ser la revisión más reciente la del sueco, su nombre oficial queda establecido como P. leopoldi.

Primera importación: Desconocida.

Etimología: proviene del griego Ptero = vela o pluma y phyllum = hoja. Es decir que Heckel hacía referencia a la forma de la aleta dorsal: alta, ancha y triangular.
leopoldi, en honor al rey belga Leopoldo III quién ha recolectado los primeros ejemplares de esta especie.

Clasificación:
• Orden: Perciformes.
• Familia: Cichlidae (Cíclidos).
• Subfamilia: Cichlasomatinae.
• Tribu: Heroini.

Biotopo:
Amazónico. Aguas negras, blandas y ácidas, en zonas tranquilas con poca corriente.

Distribución:
Cuenca del Amazonas, a lo largo del río Solimões entre las localidades de Manacapuru y Santarém. Sistemas de los ríos Rupununi y Essequibo en Guayana.

Según Kullander, los especímenes importados como P. leopoldi desde Perú son en realidad P. scalare o bien una especie no identificada, que podría ser la cuarta del género.

Forma:
Cuerpo aplanado lateralmente, muy estrecho. Sin embargo los radios espinosos de las aletas impares, especialmente la dorsal y anal, se extienden en sentido vertical. No obstante, es mucho más alargado que los otros peces del género, siendo el cuerpo más largo que alto. Kullander opina que este cuerpo alargado relaciona a la especie con el género Mesonauta (P. ej. M. festivum). La cabeza es puntiaguda, y la aleta dorsal es más pequeña que en P. scalare y P. altum.

Posee entre 27 y 29 escamas en una línea lateral.

Al contrario que Pterophyllum scalare y P. altum, P. leopoldi muestra un perfil recto en la zona que precede a la aleta dorsal. Según Kullander existe otra especie de Pterophyllum procedente de Perú que muestra este rasgo y que no ha sido aún clasificada, y que a menudo se importa con el nombre de P. leopoldi, mientras que P. leopoldi se suele importar bajo el incorrecto nombre de P. dumerilii.

Coloración:
Cuerpo plateado. Muestra 8 barras verticales, pero 4 de ellas son más visibles: la primera, pero sólo desde el ojo hacia abajo, la cuarta, la sexta y la octava, sobre el pedúnculo caudal. Entre la cuarta y la sexta (bajo la aleta dorsal) se sitúa una barra muy poco visible coronada por un punto distintivo y muy visible, siendo de color más intenso que el resto de las barras.

Tamaño:
Algo más pequeño que las otras especies del género. Hasta 15 cm.

Diferencias sexuales:
No existe dimorfismo sexual externo en esta especie fuera de la época de reproducción, en la que son visibles las papilas genitales. La de la hembra (ovopositor) es cilíndrica, gruesa y con terminación redondeada. La del macho es triangular, más pequeña y terminada en punta. Como la reproducción en cautividad es extremadamente rara, la diferenciación de sexos también lo es.

Temperatura:
24º-28ºC.

Agua:
Blanda y ácida. KH=1-3ºd y GH=1-5ºd. pH entre 5.0 y 6.0.

Acuario:
Acuarios espaciosos y especialmente muy altos, sin exceso de corriente, reservando al menos 40 litros de agua para cada ejemplar. Hay que tener cuidado de no colocarlos con compañeros que les quepan por la boca, pues tarde o temprano los verán como alimento. es preferible mantenerlos solos, sin ningún otro pez, o si acaso con Corydoras y Ancistrus como peces de fondo.

Sustrato oscuro. La colocación de plantas es un asunto personal, ya que si se quiere reproducir un biotopo –en época seca– de forma fiel no tienen lugar, pero a los peces no les molestan y agradecen la mejora en la calidad del agua que las plantas proporcionan a todo acuario. No olvidemos que en las épocas de inundaciones, además, el fondo si cuenta con numerosas plantas, que a menudo usan como soportes para sus puestas en libertad. Hay que dejar abundante espacio para la natación en el centro.

Iluminación no muy potente o, si se opta por un acuario bien plantado, colocar plantas flotantes que creen zonas de sombra.

Se puede plantar densamente por las zonas laterales y el fondo, (las vallisnerias son ideales para este propósito) pero hay que dejar despejada la zona central para que naden a su gusto.

Alimentación:
En la naturaleza son omnívoros con predilección por el zooplancton y los peces pequeños. En el acuario aceptarán muy bien el alimento vivo o congelado de buena calidad y variado (artemias, mysis, dafnias, larvas de mosquito, gammarus, gusanos grindal…). Pueden ser acostumbrados a pienso en gránulos o escamas. Se puede usar la misma papilla que para los discos, pero reduciendo o eliminando la cantidad de carne de corazón de ternera y aumentando el aporte de carne de pescado y vegetales.

Comportamiento:
Gregario y territorial, igual que para P. scalare y P. altum (ver fichas respectivas). Es imprescindible mantenerlos en grupos de al menos 4-6 individuos.

Al igual que ocurre con los discos o con otros Pterophyllum, los individuos se escalonan de acuerdo con el nivel de dominancia que tienen. El ejemplar más grande y saludable suele ser el pez dominante que compite por los espacios, por la comida y por la pareja reproductora, siempre con éxito sobre el resto de los componentes del grupo. Las pequeñas escaramuzas que marcan el status del pez siguen siempre los mismos pasos. Los peces se enfrentan con las aletas muy abiertas, vibrando y con movimientos amenazantes de cabeza y simulaciones de ataque hacia adelante y hacia atrás, con la cabeza mirando al frente. Si los ejemplares son de parecido tamaño entonces se producen mordiscos simulados (y alguno real) y empujones frontales.

Los P. leopoldi, igual que las otras especies del género, pueden emitir sonidos con la maxila, que pueden ser oídos por alguien situado cerca del acuario.

Reproducción:
La reproducción de P. leopoldi en principio sigue las mismas pautas que para P. scalare, pero es más complicada y, según algunos, la del verdadero P. leopoldi, nunca ha sido conseguida en cautividad. Otras fuentes apuntan a que se ha conseguido al menos en dos ocasiones, una en Suiza y otra en Australia.

Existen informes de cría pero se cree que es el del falso “leopoldi” peruano. Baensch y Riël, en el “Mergus” informan de la reproducción exitosa conseguida por Jörgen Erlandson, pero hay que poner en duda la validez de este dato, ya que se muestra la fotografía de un P. leopoldi, pero se le da el nombre de P. dumerilii.

En cualquier caso, para intentar la reproducción de esta especie hay que seguir las mismas pautas que para P. altum (ver ficha).