Pseudacanthicus leopardus (L114-LDA07)

Pseudacanthicus leopardus (L114-LDA07)

Nombre común: En español Loricárido leopardo, Loricárido leopardo de cola roja o Loricárido cáctus. En alemán “Echter Leopardenwels” y “Leopard Kaktuswels”. En inglés “Leopard Cactus Catfish”, “Leopard Cactus Pleco” o “Red tail pleco”. Como hemos señalado en otras fichas, no se debe usar el vocablo “pleco” para denominar cualquier loricárido, a menos que sea Hypostomus plecostomus.

Su número en código (L-number) en este caso posterior a su descripción, en contra de lo habitual, es el L-114. En la clasificación propia de la revista alemana “Das Aquarium” elaborada por Erwin Schraml y recogida por Aqualog, lleva el número LDA-07. Pseudacanthicus leopardus (L114-LDA07).
También considerado como sinónimo Stoneiella leoparda Fowler, 1914.

Clasificación:
• Orden: Siluriformes.
• Familia: Loricariidae. (Loricáridos).
• Subfamilia: Hypostominae.
• Tribu: Ancistrini.

Primera importación e identificación: La presencia de esta especie en el mercado es muy reciente (desde 2001), pero, cosa rara en un loricárido, ya había sido identificada y descrita por Fowler, en 1914. La descripción original se hizo con el nombre de Stoneiella leopardus. También aparece en ciertas fuentes como Acanthicus leopardus.

Puede haber cierta confusión con una especie muy relacionada, aún no descrita, a la que se conoce como Pseudacanthicus sp. (L025) o “Scarlet pleco”, del río Xingu (Brasil) de la que es complicado diferenciar si no se dispone de experiencia. El L025 es de color más macizo, con menos manchas y más bien líneas (en concreto cuatro horizontales en los flancos, bien marcadas), los pinchos “tipo cactus” en los flancos son más visibles y, sobre todo, presenta los ojos amarillos, así como los extremos de las aletas pectorales y pélvicas (que no presentan coloración en el L-114). Esta especie también recibe los nombres comunes de P. leopardus y P. cactus, lo que contribuye a la confusión. Además existe un L024, muy similar pero de coloración más pálida (el rojo de las aletas es más bien naranja pálido). El L025 y L024 alcanzan un tamaño mayor que el del L-114, llegando hasta los 45 cms. de longitud.

Biotopo:
Zonas con escasa vegetación acuática, en el lecho de ríos de aguas negras y curso medio-rápido, con corriente y muy oxigenadas. Fondo de arena fina y arcillosos con algunas piedras y troncos formando refugios y oquedades.

Distribución:
Guayana: cuenca del río Rupununi y Río Negro. Los informes y artículos que citan al río Xingu en Brasil como origen de este pez se deben a confusiones con el L025, que sí procede de ese río brasileño.

Forma:
Cuerpo típico de los loricáridos, muy similar a los del género Hypostomus, aunque de menor tamaño; con aspecto ventralmente aplanado y sección ensanchada en la parte delantera, y estrechada en la mitad posterior. Boca suctora en disposición ínfera. Una docena de odontes interoperculares móviles bastante visibles, especialmente en los machos.

La aleta caudal es comparativamente mayor que en otros loricáridos de aspecto similar, y los extremos de esta terminan en punta con sendos filamentos en los ejemplares adultos. El apelativo de “cactus” lo deben al aspecto espinoso-piloso que presenta su cuerpo, que de cerca es muy similar al de algunas plantas de esta familia.

Diagnósis y características anatómicas: la aleta dorsal presenta una espina dura seguida de 8 radios blandos (1/8); la aleta anal cuenta con una espina dura y 5 radios blandos (1/5); las aletas pectorales presentan una espina dura seguida de 6 radios blandos (1/6); y las aletas ventrales una espina seguida de 5 radios blandos (1/5). Cuenta con 24 escudos óseos en los flancos.

Coloración:
El color de fondo de este loricárido es ocre-amarillento, y sobre el cuerpo se disponen multitud de puntos de color marrón oscuro. La parte inferior (ventral) es grisácea-amarillenta.

Hay que distinguir entre la coloración de los ejemplares adultos y los juveniles, que es bastante distinta y puede hacer pensar que se trata de dos especies diferentes. Los adultos presentan puntos pequeños que apenas dejan ver el fondo claro del cuerpo, y en ellos la llamativa coloración roja se limita a los bordes de las aleta caudal y dorsal, mientras que en los ejemplares juveniles la totalidad de estas aletas es roja. Las manchas en forma de leopardo se van extendiendo por estas aletas con la edad, conforme crecen. Estas manchas son llamativamente más grandes en los ejemplares juveniles en comparación con el cuerpo.

En algunas fuentes se identifican ejemplares como Pseudoacanthicus sp. aff. leopardus (sp. aff. = especie afin), cuando en realidad suelen referirse a ejemplares de coloraciones diversas por corresponder a peces de distintas edades.

Tamaño:
Puede llegar a medir 25 cm (30 cm según algunas fuentes)… lo que lo encuadra entre los loricáridos de tamaño medio-grande. No obstante, es de los considerados loricáridos “de crecimiento lento”, con una tasa de crecimiento que supone que más o menos dobla su tamaño cada año, así que tardará un tiempo en llegar a su talla máxima.

Diferencias sexuales:
Los machos maduros presentan el primer radio de las aletas pectorales con mayor grosor y cubierto de vellosidades, mientras que el de la hembra es más fino y liso. En general mayor número y relieve de los odontes y pinchos en los machos. Las hembras maduras pueden ser algo más rellenas.

Temperatura:
24-27ºC.

Agua:
Acida y blanda, como corresponde a peces de aguas negras. pH: 5.5 a 6.5; GH: 2ºd a 8ºd, altamente oxigenada.

Acuario:
Acuario decorado con algunas rocas o troncos y, si se desea, algunas plantas: aunque tiene tendencia a desplantarlas, no se las comerá. Se le pueden proporcionar cuevas hechas con vasijas, acumulaciones de piedras dispuestas de forma sólida u oquedades en troncos.

No es un pez excesivamente apropiado para acuarios comunitarios. Normalmente con loricáridos de este tamaño se les coloca en acuarios muy espaciosos dedicados a grandes cíclidos, lo que funciona bastante bien con loricáridos hervíboros-omnívoros si el espacio es suficiente, pero los Pseudacanthicus son carnívoros, lo que complica su alimentación (pueden competir con los cíclidos, incluso de forma agresiva) y hace que produzcan grandes residuos. De este modo, deben de colocarse preferentemente con cíclidos omnívoros de gran resistencia o peces de nado activo como barbos de tamaño medio, leporinos, etc, en acuarios dotados de una excelente filtración.

Alimentación:
A menudo se confunde a estos peces con vegetarianos y comedores de algas cuando no lo son en absoluto. Pseudacanthicus leopardus es un pez carnívoro. Pueden incluir parte de componente vegetal en su dieta (sólo algunos ejemplares, otros no tocan jamás “lo verde”) pero deben de ser alimentados, especialmente, con pedazos de gambas, mejillones, trozos de pescado blanco o incluso papilla para discos.

Comportamiento:
Aunque pacífico de pequeño, cuando crece se muestra como una especie muy territorial, y puede llegar a ser absolutamente intolerante e incompatible con cualquier otro loricárido, con el que puede ponerse bastante agresivo. Se dan incluso casos de ejemplares juveniles agresivos, llegado a atacar a corydoras o botias con un tamaño similar al suyo, especialmente de noche. Son peces con genio. Otros aficionados que lo han mantenido en sus acuarios hablan de peces que jamás se meten con nadie. Lo que está claro es que será más agresivo y territorial cuando crezca.

Puede haber fuerte competencia por el territorio si se colocan varios ejemplares, por lo que es importante proveerles de suficientes oquedades y escondrijos.

Esperanza de vida:
Como otros peces del género, se cree que su esperanza de vida supera los 10 años o quizá más, pero al no haber transcurrido ese tiempo desde la generalización de las importaciones en el momento de escribir esta nota, no se puede asegurar con rotundidad para esta especie concreta.

Reproducción:
Aunque la mayoría de los grandes loricáridos no han sido nunca reproducidos en cautividad (o al menos en acuario) por falta de espacio, la de Pseudacanthicus leopardus ha sido conseguida en acuario en un par de ocasiones, aunque el crecimiento y supervivencia de los alevines presenta muchos problemas y se reportan grandes pérdidas de alevines.

Los peces son sexualmente maduros cuando alcanzan los 17-20 cms. de longitud. Para la reproducción necesitan cuevas del tamaño apropiado, que pueden hacerse con arcilla o barro en forma de tubos y galerías

La hembra deposita alrededor de 100 huevos de gran tamaño, de color blanco. Los alevines, inicialmente incoloros, presentan un gran saco vitelino y, cuando lo absorben, empiezan a mostrar una coloración rayada, blanca y negra. Pueden ser alimentados con comida en polvo a base de espirulina y nauplios de artemia, para poco a poco ir dándoles trozos pequeños de gamba y mejillón hervido.

Los problemas a los que se han enfrentado quienes los han criado son una enfermedad –seguramente de origen bacteriano– que destruye por completo las aletas de los pequeños, y posteriormente les causa la muerte. Es de suponer que una higiene extrema en la calidad del agua y un agua muy ácida (que inhibe el crecimiento bacteriano y se asemeja a la de sus lugares de origen) ayudarán a tener éxito en sucesivos intentos de cría.