Gnathonemus petersii (Pez elefante)

Gnathonemus petersii (Pez elefante)

Nombre común: Pez elefante, Pez nariz de elefante, Nariz de elefante de Peter, Ubangi, Ubanga. Gnathonemus petersii.

Nombres locales: Bebe arereyefa, Wakanbani baki (Nigeria), Ludembe, Sosa (Angola). En inglés se refieren a él como “Elephantnose fish”, “Long-nosed Elephant Fish” o “Peter’s elephantnose”.

Sinónimos en desuso: Mormyrus petersii (con el que fue descrito), Mormyrus petersi, Gnathonemus pictus, Gnathonemus petersi, Gnathonemus brevicaudatus, Gnathonemus histrio.

Clasificación:
• Orden: Osteoglossiformes.
• Familia: Mormyridae. (Mormíridos).

Biotopo:
Se encuentra en aguas tranquilas, arroyos y lagunas de cauces lentos y turbios (agua oscura, de baja visibilidad), con fondo fangoso.

Distribución:
Africa occidental, desde la cuenca del río Níger a la del Congo. Está presente también en los ríos Benue, Zaire y Ogun, así como en el lago Chad. Su distribución está limitada por el bajo Níger, la cuenca del río Cross y el curso superior del río Chari.

Forma:
El pez de nariz de elefante tiene una forma muy particular, que comparte con la de otros mormíridos pero que en su caso tiene una partularidad obvia, como refleja su nombre, una nariz en forma de trompa. La boca está situada al nivel del ojo, y es una sección de la mandíbula inferior la que se extiende en un órgano móvil a modo de trompa, en forma de un apéndice alargado. La longitud de la cabeza alcanza más o menos una cuarta parte que la del cuerpo.

La parte inferior y superior del pez son idénticas a lo largo del cuerpo, con perfiles simétricos que van desde la aleta caudal en forma de horquilla hasta una cabeza de bordes redondeados. La aleta dorsal, de pequeño tamaño, se ubica al final del cuerpo, y es igual a la aleta anal que presenta en la parte inferior. El pedúnculo caudal es muy estrecho.

Diagnosis: No cuenta con espinas en la aleta dorsal (0-0) y de 25 a 31 radios blandos. La aleta anal, casi simétrica, carece también de espinas duras y su numero de radios blandos es algo mayor (entre 32 y 36).

Estos peces, al igual que los del grupo americano de los Gymnotiformes, poseen un órgano eléctrico de descarga de baja intensidad (OED), que les sirve para comunicarse, identificar objetos, peces y otros seres que se encuentren en el agua, lo que es especialmente útil en la aguas fangosas y de reducidas visibilidad en las que habitan. También les permite desenvolverse con gran eficacia por la noche, en ausencia total de luz.

Existen otros peces eléctricos con corrientes de baja intensidad como los de la familia Sternopygidae (Eigenmannia virescens, Apteronotus albifrons) o Gymnarchidae (Gymnarchus niloticus). También hay peces que producen descargas eléctricas de alta intensidad (más de 200 voltios), que pueden usar como mecanismo de defensa o ataque (anguilas eléctricas y rayas). Al contrario que en todos los anteriores, la corriente emitida por el Gnathonemus petersii está formada por pulsaciones que pueden variar de intensidad y de frecuencia de forma muy rápida.

El órgano eléctrico sirve para diversos propósitos: orientación (estos peces son casi ciegos) y para propósitos sociales, incluyendo la localización de sus congéneres, ubicar su posición jerárquica en el grupo u obtener pareja. También le permiten una “visión amplificada” de su entorno y, por ejemplo, es habitual que estos peces naden hacia atrás con soltura, sabiendo donde están los objetos que les rodean.

El órgano eléctrico está ubicado en la cola del pez (debajo de las rayas amarillentas), y es responsable de la generación del campo eléctrico y de emitir las descargas. La electricidad es bipolar, y el otro polo está ubicado en la cabeza, donde se ubican los receptores eléctricos que les permiten recibir impulsos y señales eléctricas de otros peces o los suyos propios rebotados. Aunque la cabeza es el principal centro receptor, existen alrededor de 15.000 electro-receptores tuberosos ubicados a lo largo del cuerpo que le permiten recibir señales. La mayoría de ellos están ubicados en la zona superior del pez.

Coloración:
El color general del pez es bastante discreto, marrón parduzco muy oscuro. Se aprecian un par de bandas amarillentas verticales que se extienden desde la parte delantera de la aleta dorsal a la aleta anal. La primera de ellas es recta y más gruesa, la segunda más fina y curvada en forma de “C” invertida con la parte abierta hacia la cabeza. Los extremos de las aletas suelen estar orlados de ese mismo color amarillento.

Existen ejemplares albinos en la naturaleza, aunque son raros

Tamaño:
En el acuario raramente supera los 20 cm, a menos que se trate de una urna de gran tamaño. En libertad se habla del hallazgo de especímenes de 35 cm.

Diferencias sexuales:
No se conoce dimorfismo sexual en esta especie.

Temperatura:
23º-28ºC.

Agua:
Cercano al neutro o ligeramente ácido. pH 6.5 a 7.2, Agua de dureza media-blanda; GH 5ºd-12ºd. Son bastante delicados y sensibles a la calidad del agua. En particular, este pez es muy sensible a los hongos, y es propenso a contraerlos cuando se permite que se acumulen restos en descomposición en el fondo por falta de sifonado.

Según FishBase, la presencia de niveles altos de nitrato en el agua modifica sus impulsos eléctricos y le impiden usar de forma correcta sus capacidades eléctricas.

Además, estos peces son muy sensibles a pequeñas cantidades de contaminantes en su medioambiente; algunas empresas de suministro de Alemania utilizan al Gnathonemus petersii para detectar cantidades muy pequeñas de plomo y tricloroetileno en el agua de abastecimiento de las ciudades. Como las descargas eléctricas son fáciles de detectar y monitorear con ayuda de un ordenador, es un método más barato que las pruebas químicas. El número de descargas por minuto decae considerablemente cuando el nivel de las impurezas se eleva, incluso a niveles considerados por debajo de lo peligroso.

Acuario:
Tamaño mínimo de 200 litros para un sólo ejemplar. 400, para dos o tres, con numerosos escondites donde pasarán el día.

Al tratarse de un pez de hábitos nocturnos prefiere la oscuridad y las zonas sombrías. La disposición de buen número de plantas y escondites al fondo, así como plantas flotantes es ideal para esta especie.

Hay que tener precaución con tapar el acuario. Pese a que es un pez que habita en el fondo, tiene tendencia a saltar fuera de él. Se cree que sólo hace esto si la calidad del agua es baja.

Alimentación:
Todo tipo de alimento vivo y seco. Hay que tener en cuenta que al ser un pez de hábitos nocturnos, deberá suministrarse el alimento cuando se encuentra activo, especialmente si hay competencia por el alimento en el tanque.

Aunque es más activo de noche, no renuncia a recorrer el acuario durante el día, busca comida entre las piedras (en la naturaleza, gusanos del fango y otros animales bentónicos) y si no convive con peces que le intimiden, hasta es capaz de subir a la superfície a capturar escamas, gránulos o comida liofilizada o desecada; si son pastillas las destroza con su trompa y consume los fragmentos y el polvo resultante.

Este pez no convive bien con animales de hábitos alimenticios rápidos, ya que su timidez y lentitud les impediría llegar al alimento antes que peces más rápidos (como barbos, un tiburón bala, etc.) y podrían morir de hambre.

Comportamiento:
Es un pez curioso, de un comportamiento social que puede ser sorprendente, ya que a veces se muestra muy tímido, sociable y pacífico y otras puede mostrarse territorial y agresivo y llegar a matar peces tratando de defender su comida o su territorio.

Es especialmente tímido nada más introducirlo en el acuario, desarrolla hábitos nocturnos por lo que se le debe de proveer de alimento durante la noche.

Con los de su propia especie tiene un comportamiento territorial y gregario. Comportamiento similar al de los cobítidos (botias) y, como estos, necesita de sus congéneres y gusta de vivir en cardúmenes ¡¡¡¡pero para eso necesita mucho espacio!!!! Es posible tener un solo ejemplar, opción mucho más recomendable si el acuario no es realmente grande, ya que de no ser así el ejemplar dominante puede hostigar a los otros de manera violenta o incluso mediante emisión de electricidad de bajo voltaje que los estresa. Se ha comprobado que pueden cambiar la intensidad y frecuencia de la emisión eléctrica con cada miembro del grupo, lo que hace suponer que, además, la utilizan para reconocerse unos a otros y marcar su posición jerárquica en el grupo.

Los peces con órganos eléctricos de baja intensidad, como G. petersii prácticamente pueden obtener imágenes gracias a sus órganos eléctricos de aquello que les rodea. Cualquier objeto distinto del agua presenta una conductividad eléctrica distinta, lo que provoca una distorsión en el campo eléctrico del pez. Aquellos objetos con menor conductividad que el agua que les rodea aparecen en el cerebro del pez como formas oscuras, mientras que aquellos con mayor conductividad lo hacen en forma de puntos brillantes. Así, es fácil suponer que la conductividad del agua influye en el funcionamiento de este sistema de electro-localización. La distancia de los objetos la calculan por medio de los receptores sabiendo la concentración de la corriente eléctrica: cuanto más concentrada está dicha corriente, más próximo está el objeto.

Cada sensor es a su vez una especie de poro en forma de saco con un ramillete de sensores eléctricos en su interior. Estos racimos de sensores actúan como voltímetros en miniatura. Cada órgano individual cuenta con un nervio que llega al cerebro, y cuando son cientos los sensores que se activan detectando cambios de voltaje, mandan un impulso al cerebro, que interpreta esa información creando una imagen-mapa del agua que le rodea y de los objetos que en ella se encuentran.

Estudios de los doctores Watanabe y Taketa que datan de 1963, demostraron que los peces capaces de emitir descargas eléctricas de baja intensidad pueden variar la frecuencia de las mismas en respuesta a una alta concentración de ejemplares de su misma especie, en un fenómeno que el Dr. Bullock bautizó como Jamming Avoidance Response (JAR), que podría traducirse como “Respuesta para evitar el hacinamiento”. este fenómeno está presente en mormyridos y gymnotiformes, a excepción del género Sternopygus. Lo que el pez hace con esta emisión JAR es decirle a sus congéneres “no te acerques demasiado o saldrás perjudicado”. El problema surge cuando el acuario o el espacio disponible en él es excesivamente pequeño y los peces no pueden mantenerse alejados unos de otros aunque quieran.

Cuando un pez elefante encuentra otro pez elefante que emite una corriente en una frecuencia distinta a la suya, calcula la diferencia entre ambas, para efectuar una respuesta defensiva (JAR). Esto supone un cambio en su propia frecuencia para que sus receptores no sufran interferencias por parte de los otros peces, pero también para dar su propio mensaje de “puedes molestar si entras en mi espacio eléctrico, ve con cuidado”. Parece que los encargados de este mecanismo de respuesta son los órganos sensoriales ubicados alrededor de la línea lateral, que se hallan especializados con dos tipos de células, unas esféricas que interpretan la fase eléctrica, y otras piramidales que hacen lo mismo con la amplitud de la frecuencia. Estas células envían al cerebro la información recogida para que el pez pueda decidir si aumenta o disminuye su propia frecuencia.

Reproducción:
Las diferencias sexuales de los peces y su reproducción son desconocidas y no se ha conseguido nunca en cautividad. Se cree que pueden ser constructores de nidos flotantes.

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