Peckoltia sp. (L038) (Loricárido Onda)

Peckoltia sp. (L038) (Loricárido Onda)

Nombre común: Loricárido Onda, L038. Peckoltia sp. (L038).

Clasificación:
• Orden: Siluriformes.
• Familia: Loricariidae. (Loricáridos).
• Subfamilia: Hypostominae.
• Tribu: Ancistrini.

Biotopo:
Zonas rocosas y arenosas de los lechos de ríos sudamericanos.

Distribución:
Río Tocantis, Brasil.

Forma:
Cuerpo aplanado ventro-dorsalmente. Aleta caudal muy desarrollada con marcada función excavadora así como cabeza robusta y prolongada.
Es de destacar la presencia de odontes sobre toda la superficie corporal.

Coloración:
Recorrido en toda su longitud por unas estriaciones transversales, dando un aspecto eminentemente atigrado.

Tamaño:
12 cm.

Diferencias sexuales:
El dimorfismo sexual está aunado al desarrollo de los odontes, siendo en los machos los interoperculares y de la base de la caudal bastante desarrollados. Por el contrario, las hembras presentan poco desarrollo o casi nulo de éstos y se aprecian como vellosidades.

Temperatura:
23º a 27ºC.

Agua:
ph: 7.0 GH: 4ºd a 8ºd.

Acuario:
Requiere un acuario de 200 litros mínimo para poder desarrollarse con normalidad.

Alimentación:
Omnívoro. Aunque en la naturaleza la alimentación consiste casi exclusivamente en algas, en cautividad podemos alimentarlo con cualquier tipo de alimento comestible. Tiende a erosionar mordiendo los troncos de madera; así de esa forma toma oligoelementos necesarios para nutrirse. Es conveniente proporcionarle tabletas de composición vegetal al caer la noche.

Comportamiento:
Es muy territorial con su misma especie (intraespecífico) y otro siluro curioso; por lo que una vez creado su habitáculo no permitirá intromisiones. Por ello es conveniente crear escondrijos y espacios donde pueda asentarse durante el día de forma tranquila.

Ya con otras especies de nado medio y superior del acuario se trata de una especie tranquila y pacífica, con marcada actividad nocturna.

Reproducción:
Es escaso aun el conocimiento reproductivo, pero se sabe que es un incubador en cuevas o escondrijos, por tanto los casos fortuitos serán de esperarse si los ejemplares son maduros y residen en un acuario con las condiciones idóneas para ello.