Hypancistrus zebra (L046 – L098 – L173) (Loricárido Imperial)

Hypancistrus zebra (L046 - L098 - L173) (Loricárido Imperial)

Nombre común: Loricárido Imperial, Loricárido zebra (en las fuentes angloparlantes a veces se usa la palabra “pleco”, como “Imperial pleco” o “Zebra pleco” de forma incorrecta. No se debe usar el vocablo “pleco” para generalizar entre loricáridos y sólo es aplicable a una especie concreta: Hypostomus plecostomus). Los primeros ejemplares se vendieron bajo el nombre de “Imperial Peckoltia”. Hypancistrus zebra (L046-L098-L173).

Su número en código (L-number) previo a su descripción, es el L046, aunque el L098 y el L173 están destinados a especies relacionadas o incluso variaciones en la coloración de la misma especie.

Primera descripción:
Isbrücker & Nijssen, 1991. En algunos textos aparece Werner, 1989, pero no se considera actualmente como válida.

Nota: por su alto precio es un pez muy difícil de encontrar en los comercios. Su elevado precio (en el momento de escribir esta nota puede oscilar entre 90 y 220 euros/dólares por ejemplar, según tamaño, mercados y disponibilidad) se debe a la falta de especímenes disponibles, ya que son escasos en su propio hábitat y la temporada de pesca es corta. Ultimamente el IBAMA brasileño ha prohibido la pesca de esta especie a menos que sea con fines científicos, lo que en la práctica lo coloca fuera del comercio, lo paradójico es que el proyecto de construcción de varias presas en el río Xingu con casi toda seguridad provocará su extinción en libertad. Se ha conseguido su cría en Estados Unidos, Alemania y la República Checa con carácter comercial, pero no es un pez muy prolífico y su vida fértil es o bien muy caprichosa (sólo hacen un par de puestas en toda su vida) o bien muy escasas. Se ha reportado también la infertilidad de un alto porcentaje de ejemplares, sin que se hayan concretado las causas ni si se atribuye a uno u otro sexo.

Clasificación:
• Orden: Siluriformes.
• Familia: Loricariidae. (Loricáridos).
• Subfamilia: Hypostominae.
• Tribu: Ancistrini.
Biotopo:
Zonas con escasa vegetación acuática, en el lecho de ríos de curso rápido, muy oxigenadas. Fondo de arena fina con abundantes piedras formando refugios y oquedades.

Distribución:
Brasil, cuenca amazónica, río Xingu.

Forma:
Cuerpo típico de los loricáridos, con aspecto ventralmente aplanado y sección ensanchada en la parte delantera, y estrechada en la mitad posterior. Boca suctora en disposición ínfera y muy pequeña en comparación con otros loricáridos; ojos en disposición lateral. Odontes interoperculares bien visibles.

Diagnosis: una espina dura y 7 radios blandos en la aleta dorsal. Aleta anal con una espina dura y 4 radios blandos.

Coloración:
Es probablemente el loricárido de coloración más espectacular, basada en un negro profundo muy marcado y en un blanco níveo de fondo muy puro, brillante, casi plateado.

Ambos colores se presentan en franjas muy definidas, perfectamente distinguibles y que combinan los trazos horizontales y verticales con una disposición geométrica casi perfecta. Las líneas que recorren los flancos son horizontales, siguiendo una ligera curvatura hacia arriba en su encuentro con la aleta caudal, donde se prolongan. También son horizontales las líneas de la aleta dorsal y las de las aletas pectorales vistas desde arriba siguen la misma disposición que las del cuerpo. Estas últimas, no obstante, son cruzadas por una línea vertical contínua de un extremo de la aleta izquierda al extremo opuesto de la aleta derecha, tras el primer radio, cruzando todo el cuerpo del pez por detrás de la cabeza uniéndose perpendicularmente a las líneas horizontales. Esta línea es seguida de otras dos más adelante, una que pasa sobre los ojos y otra más corta que pasa sobre las narinas. Las líneas de la cara, vistas de frente, son verticales, aunque son paralelas a las horizontales del cuerpo. La zona inferior (ventral) es totalmente blanca, sin raya alguna.

Esta descripción puede resultar algo farragosa ya que a veces es complicado describir lo sencillo y, sin duda, es mucho mejor deleitarse con la visión de este bellísimo loricárido.

Se han encontrado algunos ejemplares con las líneas ligeramente onduladas o interrumpidas, que hasta el momento, y mientras se determina si se trata de una variedad regional, una especie distinta o simplemente individuos con una peculiaridad, se han englobado bajo dos “L-number” propios, el L-098 y el L173.

Tamaño:
Hasta 9 cm.

Diferencias sexuales:
Difíciles de apreciar en ejemplares jóvenes, son más claras en los adultos y se basan sobre todo en la mayor notoriedad de los odontes interoperculares en los machos, que son ramificados y, sobre todo, en que los machos presentan el primer radio de las aletas pectorales con mayor grosor y cubierto de vellosidades, mientras que el de la hembra es más fino y liso.

Como en otros loricáridos, el macho tiene una cabeza ligeramente más ancha que la de la hembra, lo que es más visible desde arriba.

Temperatura:
23° a 32°C, con un óptimo de 26-28ºC. Con temperaturas mayores de 26ºC, aunque las tolera bien, es imprescindible asegurar una alta oxigenación del agua como se hace con otros peces de aguas cálidas (discos, por ejemplo).

Es un pez bastante sensible a la enfermedad del punto blanco (ich), y dicha sensibilidad es mayor a temperaturas bajas o si el agua no tiene las características ideales (ver siguiente apartado).

Agua:
pH: 6.0 a 7.0 GH: 3ºd a 10ºd. Blanda. Nunca agregar sal. Los peces son sensibles a los cambios bruscos en los parámetros del agua y a su estabilidad, aunque quizá los parámetros más importantes son temperatura y oxigenación, y dureza y pH sean más secundarios.

El biotopo del río Xingu ha sido bien estudiado y allí la dureza del agua es de 1ºdGH, con un pH entre 6.0 y 6.4.

Acuario:
Acuario con abundantes rocas y, si se desea, plantas, así como troncos que le sirvan de refugio. Se le pueden proporcionar cuevas hechas con vasijas, acumulaciones de piedras dispuestas de forma sólida u oquedades en troncos.

Si se quiere reproducir su hábitat, no deben de colocarse plantas, el sustrato de fondo debe de estar compuesto por arena fina de color claro-medio, con zonas oscuras y bastantes piedras planas. Su peculiar coloración basada en bandas les permite pasar desapercibidos sobre un fondo arenoso lleno de surcos finos (típico de las zonas arenosas con corrientes fuertes) ante los ojos de depredadores que los puedan observar desde arriba.

Alimentación:
No hay que confundirse con él: no es un comedor de algas. Aunque su aspecto de loricárido puede engañar y hacer pensar que es un pez alguívoro (lo que algunos llaman “chupa-algas”), los peces del género Hypancistrus son especies omnívoras e incluso carnívoras, y el H. zebra no es una excepción. Su pequeña boca provista de pocos dientes o placas óseas, muy distinta de las grandes ventosas de otros loricáridos ya da una idea de esta variación en la dieta.

Aceptará una parte de su dieta vegetariana y quizá algunas algas (no esperéis que limpie el acuario de ellas) y vegetales (calabacín, pepino, guisantes, etc.), pero siente predilección por los alimentos proteícos (larvas de insectos acuáticos y de mosquito, dafnia, cyclops, mysis…). También aceptará alimento seco en forma de gránulos que lleguen al fondo, tabletas para peces de fondo, espirulina, etc. Como vemos, la alimentación no es un problema, aunque es importante que sea variada y de calidad.

Comportamiento:
Totalmente pacíficos y bastante tímidos, hasta el punto de que pueden ser difíciles de ver en el acuario, lo que puede provocar una fuerte decepción después de haber pagado su alto precio. Son más activos de noche, cuando se apagan las luces.

No se deberá mezclar con especies de loricáridos más robustas que puedan molestarlos o atacarlos por luchas territoriales.

Lo ideal sería mantenerlos en un pequeño grupo de 4-5 ejemplares… aunque de nuevo su alto precio es limitante en este aspecto y la mayoría de los aficionados que se permiten el lujo de contar con ellos en sus acuarios optan por uno o dos ejemplares.

Puede haber competencia por el territorio si se colocan varios machos, por lo que es importante proveerles de suficientes oquedades y escondrijos.
Esperanza de vida:
Como otros peces del género, su esperanza de vida supera los 10 años o quizá más.

Reproducción:
Requiere agua cálida (29-30ºC) y muy oxigenada, con ausencia total de amonio, nitrito y –lo que es más difícil de conseguir– de nitrato. Sin embargo, dureza y pH parecen tener una importancia menor (dentro de un orden), y se han conseguido puestas y crías incluso en agua medianamente dura.

Un dato interesante pero que no ha sido excesivamente contrastado es que, según aquellos que han conseguido criarlos, sólo uno de cada cuatro ejemplares es sexualmente activo.

La puesta se realiza en la parte superior de una cueva, que es preparada y cuidada por el macho y que no deja entrar en ella a la hembra hasta que considera que el momento ha llegado. Normalmente el macho bloquea la entrada de la cueva a la hembra por un par de días, con algún forcejeo, tras el que finalmente permite el paso de “la dama”. Tras la finalización, es siempre el macho el que gana esta “disputa” y se queda al cuidado de la puesta, aunque con padres primerizos este “pulso” puede dar como resultado un macho huyendo y unos huevos no fertilizados que enmohecerán. Las siguientes puestas suelen ser más exitosas.

A menudo el único signo de que se está produciendo una puesta es que el macho bloquea la entrada de la cueva con la cabeza hacia afuera o bien hacia dentro, y que hay dos peces dentro de la cavidad.

La cantidad de huevos es muy reducida (entre 5 y 20), otra de las causas que explican el alto precio de este pez en el mercado en las raras ocasiones en que se encuentran disponibles ejemplares criados en cautividad.

Los huevos, de color blancuzco, son de gran tamaño (4 mm, el doble que los de una puesta común de Ancistrus triradiatus o sp.) y son trasladados en un racimo al fondo de la cueva.

La eclosión se produce entre 7 y 10 días después de la puesta. Los alevines presentan un saco vitelino muy desarrollado. El macho sigue prodigándoles cuidados parentales.

El aspecto de los alevines es transparente, pero poco a poco se les va oscureciendo la zona de cabeza a partir del segundo día. Con una semana o diez días de vida el saco vitelino es absorbido y empiezan a aparecer las rayas negras sobre el cuerpo características de esta especie. Con un mes de edad empiezan a ser réplicas en miniatura de sus padres. Los adultos no molestan a las crías.

La alimentación de los alevines no presenta excesivos problemas, ya que cuando reabsorben el saco vitelino ya cuentan con un buen tamaño y aceptan nauplios de artemia e incluso comida en polvo y enseguida competirán por la comida de los adultos. Más complicado es mantener una perfecta higiene y calidad del agua para evitar una mortandad elevada.

El crecimiento es lento, alcanzado los 3 cm de longitud con la edad de 4-5 meses y demoran más de un año en superar los 6-7 cm de longitud.