Gymnogeophagus balzanii

Gymnogeophagus balzanii

Nombre común: En Brasil: Acará, Cará, Caraá-cartola, Caraá-topete, Cará manteiga, Palometa; en Uruguay: Castañeta, Chanchita; en Argentina: Castañeda, Chanchita; en Paraguay: Pirá mbocayá (Reis & Malabarba, 1988). Gymnogeophagus balzanii,

Etimología: Como toda especie del género Gymnogeophagus, antes perteneció al género Geophagus donde geo = tierra; phagus = comer). Pero en 1918, Ribeiro, haciendo referencia a la ausencia de escamas en las “mejillas” (gymno = desnudo, carente), crea este género, que por cierto quedó en el olvido hasta que en 1975 el belga Gosse, adicionó al Gymnogeophagus australis, el G. rhabdotus y al G. gymnogenys.

Antiguas denominaciones: Geophagus balzanii ha sido la original descripta por Perugia en 1891, otras: Geophagus duodecimspinosus Boulenger, 1895 y Gymnogeophagus cyanopterus Miranda-Ribeiro, 1918.

Clasificación:
• Orden: Perciformes.
• Familia: Cichlidae (Cíclidos).
• Subfamilia: Geophaginae.
• Tribu: Geophagini.

Biotopo:
Subtropical, donde existen diferencias de temperatura a lo largo del año.

Distribución:
En los ríos que forman parte de la cuenca del río de la Plata, más específicamente en los ríos Paraguay, Paraná y alto Uruguay, abarcando zonas de Argentina, Brasil, Paraguay y norte de la República Oriental del Uruguay.

Forma:
Es de apariencia más redondeada y alta que el resto de sus congéneres, y es especialmente notorio en los machos maduros cuando desarrollan sus gibas. Poseen la aleta dorsal relativamente alta, siendo más elevada la zona posterior de la misma. La aleta caudal es redondeada a ligeramente truncada, el potente pedúnculo caudal es corto y alto.

Se diferencia además de otros congéneres en que poseen entre 12 y 15 radios en la aleta dorsal en vez de los 8 a 12 que tienen las otras especies de Gymnogeophgus.

Coloración:
En la mitad inferior predominan los tonos amarillentos, mientras que en la mitad superior predominan tonos más ocuros, destellos rojos y fundamentalmente azules están presentes a lo largo de su cuerpo y especialmente desde el ojo hasta un eje imaginario vertical, donde encontraremos el típico cuadrado negro. Las aletas tienen también llamativos rojos, azules y amarillos-naranjos. Unas finas líneas verticales oscuras atraviesan su cuerpo.

Tamaño:
Máximo en los machos en torno a 22 cm, siendo la especie más grande del género.

Diferencias sexuales:
Son evidentes; los machos cuentan con las aletas dorsal y anal más puntiagudas y además son más coloridos y grandes que las hembras, además los machos adultos, en época de reproducción, desarrollan sus notorias gibas dándoles el aspecto de ser más “cabezones”.

Temperatura:
Al ser de zonas subtropicales, pero localizados algo más al norte que otros integrantes del género, la misma oscilará entre los 20 y 27ºC, si bien pueden tolerar temperaturas inferiores y superiores a las mencionadas durante breves lapsos de tiempo (algunas semanas). E inclusive, como ya hemos mencionado en las otras fichas del género, es recomendable que nosotros nos encarguemos de brindarle diferentes estaciones acorde con las que tienen en su hábitat, ganando de esta forma en salud y reduciendo su metabolismo, lo que se traduce en una mayor esperanza de vida.

Agua:
Son peces que toleran un amplio rango, pH entre 6.5 y 7.5 y una dureza máxima en torno a 12ºdGH.

Acuario:
A partir de 240 litros, con plantas robustas y grandes preferentemente rodeadas de piedras, troncos y piedras lisas dispuestas en forma horizontal.

Alimentación:
Si bien aceptará gustosamente el alimento vivo que le podamos brindar, el G. balzanii necesitará de un mayor aporte vegetal que el resto de las especies del género, también comerá alimento seco (hidratar previamente a las escamas y/o gránulos), que buscará en el fondo del acuario. Habita las zonas inferior y media preferentemente.

Comportamiento:
A pesar de ser el más grande, es el más pacífico del género, se le puede combinar con el resto de los Gymnogeophagus, al igual que con Ancistrus, Corydoras, etc.

Reproducción:
Los machos que son polígamos por naturaleza –aunque puedan vivir en pareja– se encargarán de patrullar su territorio y de fertilizar las puestas con sus respectivas hembras. Ellas se encargarán de cuidar sus puestas (preferentemente depositadas sobre piedras horizontales dispuestas a modo de losetas), ventilarlas, tras la eclosión y tal como nos ha dicho Marcelo Casacuberta, se trata de una “incubación bucal larvófila”, lo que equivale a decir que las larvas se incuban en el interior de la boca de su madre, y al ser éstos recién nacidos es que se habla de larvas y no de alevines. Por cierto, esta etapa durará una semana aproximadamente, luego son liberados totalmente desarrollados y ávidos por nauplios de artemia. De todas formas la hembra estará alerta, y si intuye que existe peligro para ellos, los volverá a tomar en su boca hasta que la calma retorne.

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