Aphanius iberus (Fartet)

Aphanius iberus (Fartet)

Nombre común: Castellano: Fartet; Catalán: Fartet, “Fartonet” y “Peixet de xequiol” (Valencia); Francés: “Aphanie d’Espagne”: Inglés: “Iberian Tooth Carp”; Occitano: “Ciprinodont”, “Fúndul”; Alemán: “Spanienkärpfling”. Aphanius iberus.

Propuesto su cambio de nombre a Lebias ibera en 1995 (Lázara), no siendo aceptado. Otros sinónimos no válidos: Lebias iberus, Lebias ibericus, Cyprinodon Ibericus y Cyprinodon iberus.

Etimología: El nombre del género, Aphanius, significa “invisible”, dada la dificultad de localizarlos en su hábitat. Iberus se refiere a su distribución en la Península Ibérica.

Clasificación:
• Orden: Cyprinodontiformes.
• Familia: Cyprinodontidae.
• Subfamilia: Aphaninae.
• Subgénero: Tellia.

Biotopo:
Zonas húmedas en el Levante de España, desde ríos a lagos, lagunas, charcas, acequias de riego, canales cementados, marismas y salinas. Habitando aguas desde una salinidad nula hasta hipersalinas, no obstante, la fuerte competencia de Gambusia holbrooki le ha relegado a zonas de mayor salinidad en casi toda su area de distribución, incluso en aguas con mayor salinidad que la específica del mar.

Según las conclusiones de un estudio publicado por la Universidad de Murcia, (Torralva, Oliva-Paterna, Andreu, García-Mellado, Miñao, Cardozo, García-Alonso y Fernández-Delgado) Aphanius iberus es una de las especies animales (no sólo de peces, sino de todo tipo de vertebrados) en mayor peligro de extinción. La drástica regresión que ha sufrido en las dos últimas décadas ha llevado a la catalogación de la especie en las listas de especies amenazadas, tanto nacionales como internacionales.

El peligro de desaparición a corto plazo del Aphanius iberus es muy serio, tanto que está declarada como “En Peligro” en la Lista Roja de los Vertebrados Españoles (ICONA, 1986), “En Peligro de Extinción” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas [R.D. 439/1990 (B.O.E. 5.4.90)], como “Especie de Fauna Protegida” en el Anexo III del Convenio de Berna (1988), como “Especie de interés general cuya conservación requiere la designación de áreas especiales para su conservación” en el Anexo II de la Directiva del Consejo de la Unión Europea sobre la Conservación de Hábitats Naturales y de la Fauna y Flora Silvestres (Directiva 92/43/CEE, Fauna-Flora-Hábitats) e incluida en el anexo II (“Lista de especies en peligro o amenazadas”) del Protocolo sobre las zonas especialmente protegidas y la diversidad biológica en el Mediterráneo (Barcelona, 1995).

Un problema añadido es que según estudios de Rojas (1992), Meffe, Carroll y Motiz (1994) no se puede repoblar una zona a la ligera con ejemplares obtenidos en otra zona, pues al haberse desplazado fuera de sus áreas naturales, tal modo de actuar puede puede tener como consecuencia la privación de la capacidad de respuesta al cambio ambiental. Los autores citados sostienen que es un error tratar a la especie como una unidad indivisible de gestión, y se debe trabajar en la recuperación de núcleos poblacionales específicos.

Además de los problemas derivados de la destruccipon de sus hábitats, Aphanius iberus se enfrenta a la presión de especies introducidas que lo desplazan de su hábitat (especialmente Fundulus heteroclitus heteroclitus y Gambusia holbrooki) y la de depredadores, también introducidos, como Lepomis gibbosus, (“Percasol”) y Micropterus salmoides, (“Black bass”).

Está prohibida su captura, mantenimiento y distribucion en territorio español, salvo excepciones y con los papeles pertinentes. Esta excepción es con fines científicos.

Distribución:
Su distribucion actual se reduce a diferentes marjales y zonas estuarinas costeras que se encuentran en la costa mediterránea de la Península Ibérica, desde la cuenca fluvial del río Muga (Gerona) hasta las lagunas de Adra (Almería). En tiempos históricos se tienen datos relativamente fiables de su presencia al norte de los Pirineos en la costa de la Cataluña del Norte (Département des Pyrénées-Orientales) y del Languedoc, no obstante, hoy por hoy, se descarta toda presencia natural por encima de los Aiguamolls de l’Alt Empordà (Humedales del Alto Ampurdán). Blanco y Zapater, en fartet.org, plantean que los reportes de su antigua presencia en Francia podrían deberse a confusión con Aphanius fasciatus.

• Andalucía: las poblaciones son escasas y en breve plazo pueden ser ya inexistentes. Sumado a los procesos de desertización natural de la zona, la enorme presión urbanística y turística se traduce en una tasa de desaparición de humedales costeros muy elevada. El único punto donde se cree que puede seguir existiendo la especie es en las lagunas de Adra. Las poblaciones andaluzas de Aphanius iberus están amenzadas, además, por la presión del introducido Fundulus heteroclitus heteroclitus (“Fúndulo”, “Pez momia” o “Mummichog”) un “killi” originario del Este de Norteamérica que posiblemente llegó a aguas andaluzas como polizón en algún barco.

En Murcia, históricamente en la cuenca del Segura (incluyendo río Mula y Guadalentín),y en cuerpos de agua adyacentes al Mar Menor y su entorno, así como en el río Chícamo. Según un estudio realizado por la Universidad de Murcia entre los años 1997 y 1998, en la Región de Murcia esta especie ha sido relegada a dos puntos geográficos (Mar Menor y entorno y en la cabecera del río Chícamo) únicamente en dos puntos de esta región se puede considerar que están relativamente en un buen estado de conservación (salinas de San Pedro del Pinatar y salinas de Marchamalo) en el resto o han desaparecido o están en franco peligro de extinción. Para el año 2000 los estudios de Torralva y Oliva-Paterna ya constataban la total extinción de Aphanius iberus en varias zonas con citas históricas de la misma: Huerta de Murcia, Salinas abandonadas de Punta Galera, Salinas de Lo Poyo y Salinas del Rasall, y al borde de la extinción en el río Chícamo. La desaparición de humedales por la construcción inmobiliaria y la preocupante creación a ritmo exponencial de campos de golf en Murcia pinta un futuro absolutamente negro para la especie en esta región.

• Región Valenciana: Las poblaciones más importantes de “fartet” en la Comunidad Valenciana se encuentran localizadas en zonas protegidas, como Parques Naturales (Prat de Cabanes-Torreblanca y salinas de Santa Pola). La antaño importante población de la laguna de Villena (Alicante), se considera totalmente extinta en la actualidad.

• Región Catalana: Parque natural del delta del Ebro, desembocadura del Torrent del Pi, Ampurdá (Gerona), y en diversas zonas y canales de riego (más información en este artículo)

• Las poblaciones de la Cuenca Atlántica y sudoeste español, que antes fueron considerados como Aphanius iberus en la actualidad se consideran una especie diferente Aphanius baeticus (“Salinete”). Esta especie se encuentra distribuida por el río Santiago (El Palmar de Troya, Sevilla), río Salado (Lebrija, Sevilla), Parque Nacional de Doñana (Huelva), salinas de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), río Salado de San Pedro (Paterna de la Ribera, Cádiz), río Iro (Chiclana de la Frontera, Cádiz), río Roche (Cádiz), río Salado de Conil (Cádiz) (Doadrio et al., 2002). Recientemente se ha descubierto una nueva población en el “Campo de Gibraltar”. Otra especie que se consideró afín a Aphanius iberus ha sido recientemente descrita como especie independiente, con el nombre de Aphanius saourensis que habita en el valle de Saoura (Argelia). Hasta su descripción en 2006 se consideraba que era una población de A. iberus (la única fuera de la Península Ibérica), pero el trabajo de José L. Blanco, Tomas Hrbek e Ignacio Doadrio determinó que sólo presenta 7-8 radios bifurcados en la aleta dorsal (por 9 mínimo de A. iberus) y que presenta otros caracteres distintos, como una mayor longitud preorbitaria y un pedúnculo caudal más estrecho. Análisis de ADN corroboran la diferencia genética. Por lo que respecta a la coloración de Aphanius saourensis, es muy similar a la de A. iberus, pero los machos carecen de barras verticales y el patrón es más reticulado que punteado.

Cabe la posibilidad de que debido al aislamiento, en breve se describan más especies dentro de lo que hoy se conoce como Aphanius iberus.

Forma:
Su apariencia normal es fusiforme, pero bastante robusta, con cuerpo oblongo, recubierto de grandes escamas. Es característica del género una reducida boca oblícua y dirigida hacia arriba, provista de dientes mandibulares tricúspides ordenados en una sola fila. Todas las aletas son redondas con la caudal truncada en forma de pala.

Diagnosis: Aleta dorsal (1 radio duro y 9-12 blandos), aleta anal (9-10 radios blandos).

Coloración:
Los machos presentan una rica coloración en su librea, sobre todo en época de apareamiento; el dorso es pardo-verdoso, la parte ventral amarillenta con reflejos dorados, a lo largo de los costados y el pedúnculo caudal presenta bandas verticales de tonos azules y plateados adornando todo el conjunto con escamas plateadas, las aletas pectorales son transparentes, las pélvicas pequeñas y en situación ventral, tienen manchas blancas y otras azules en distinta posición al igual que en la dorsal y anal, en la caudal con una tonalidad clara destacan de 3 a 5 franjas oscuras y anchas. La hembra tiene las aletas transparentes y presenta en el cuerpo un discreto color pardo-verdoso que se va aclarando hacia la zona ventral que es plateada, y sobre ese fondo presenta manchas de forma irregular de tono oscuro. Dependiendo del área donde vivan presentan distintas coloraciones.

Algunas poblaciones (como las de Murcia en el entorno del Mar Menor) tienen, en vez de manchas, bandas verticales oscuras de poca longitud.

Tamaño:
En su estado adulto puede llegar a medir entre 3 y 5 cm. siendo la hembra un poco mayor de tamaño.

Diferencias sexuales:
Los machos son más pequeños y de coloración más acusada que las hembras.

Temperatura:
Entre 14ºC y 28ºC.

Agua:
El agua en principio debe ser dura, de pH neutro o ligeramente alcalino (entre 7.0 y 8.5). Aunque en la actualidad se tiende a considerarla una especie de aguas salobres, en realidad históricamente siempre ha vivido en aguas dulces (aun hoy habita en el río Chícamo, por ejemplo) pero ocurre que las poblaciones supervivientes han sido desplazadas hacia aguas de mayor salinidad ante la presión competitiva de la gambusia (Gambusia holbrooki), introducida en España para combatir el paludismo. La especie puede soportar aguas de gran salinidad, y entre sus hábitats documentados se cuentan incluso salinas como la de San Pedro del Pinatar o Calblanque.

Acuario:
Sólo se pueden mantener en acuario los ejemplares procedentes de cría en cautividad, con documentación.

Para su mantenimiento es preferible un tanque de un centenar de litros de forma alargada, para mantener un grupo de 5 ó 6 hembras y 7 u 8 machos.

Agradecen un acuario plantado, especialmente si son plantas con hojas finas y blandas (Cabomba, “ambulia”, “musgo de Java”…), así como alguna flotante para atenuar la iluminación. La corriente en el acuario ha de ser suave.

Alimentación:
En la naturaleza su alimentación se puede considerar omnívora y está basada en crustáceos, gusanos, pequeñas larvas de gusanos y algas. En cautividad no presentan problemas de alimentación, ya que aceptan comida seca en escamas, aunque como a todos los peces hay que suministrarle una comida rica y variada (dafnias, tubifex desinfectado, larvas de mosquito y otros alimentos vivos), que se pueden completar con mejillón hervido sin olvidar un aporte vegetal.
Comportamiento:
Pacífico, en general suele ser bueno, los machos en época de celo se sumirán en pequeñas batallas sin llegar a producirse lesiones y los machos forman territorios de poca extensión a los que atraen a las hembras. Con respecto a otras especies generalmente buena aunque se dedicarán a mordisquear las aletas del resto de los peces sobre todo de los de natación lenta, por lo tanto es mejor mantenerlos en un acuario específico.

En libertad se suelen mover en pequeños grupos en aguas poco profundas con vegetación acuática y rocas, con fondos arenosos o limosos.

Reproducción:
Ovípara, pudiéndolos inducir a la puesta subiéndo la temperatura en época de invierno. En la naturaleza, durante la época de celo que suele ser desde abril hasta el final del verano (septiembre), los machos se vuelven territoriales defendiendo pequeñas parcelas frente a otros machos rivales y acosando a las hembras que se acercan a sus zonas. Llegado el momento del desove el macho nadará frenéticamente alrededor de la hembra mientras que ella se mantiene en apariencia indiferente, pasados unos minutos la pareja juntará sus cuerpos, doblándolos y aproximándose las cloacas y en medio de temblores depositaran de 1 a 3 huevecillos transparentes de algo más de 1 mm de diámetro, llegando a poner más de un millar de huevos que se adhieren a la vegetación a través de un largo pedúnculo donde permanecerán de 7 a 10 días dependiendo de la temperatura hasta su eclosión, un par de días después los alevines nadarán libremente y será el momento de empezar su alimentación con infusorios pasando después a los nauplios de artemia y comida seca finamente triturada. Los alevines llegan pronto a su estado adulto y maduración sexual, lo que posibilita que los ejemplares nacidos al inicio del verano se reproduzcan antes de que acabe la temporada, cuando cuentan con unos tres meses de edad, mientras que los nacidos a finales del verano tendrán que esperar a la siguiente temporada para reproducirse.