Corydoras pygmaeus (Corydora pigmea)

Corydoras pygmaeus (Corydora pigmea)

Nombre común: Corydora pigmea, Corydoras enano; corydora enana (lo comparte con otras especies pequeñas, como C. nanus, C. habrosus y C. hastatus, así que no es muy indicativo), pero por afinidad con el nombre latino el apelativo de “pigmeo” podría ser el más usado para esta especie en particular. Corydoras pygmaeus

–Primera importación: 1912.

Nombre en desuso (no válido): Corydoras hastatus australe.

Clasificación:
• Orden: Siluriformes.
• Familia: Callichthyidae. (Calíctidos).
• Subfamilia: Corydoradinae.

Biotopo:
Amazónico.

Distribución:
Brasil, Perú y Ecuador. Rondônia, en los alrededores de Calama, río Madeira y sus tributarios (Brasil), desembocadura del Jipiraná (río Machado), río Loreto, río Negro (Perú).

Forma:
Típica de los Corydoras pero más estilizada y esbelta que la mayoría de las especies del género y de menor tamaño: boca ínfera, parte ventral del cuerpo aplastada y parte dorsal sólo ligeramente bombeada; aleta adiposa detrás de la aleta dorsal. En lugar de escamas cuentan con placas óseas que se solapan como si fueran tejas que les cubren los flancos, la cabeza y la espalda. Cuentan con un par de barbas en la mandíbula inferior

Coloración:
Color de fondo plateado-blanco con una raya horizontal muy oscura y sin divisiones que se inicia en el extremo de la “nariz” hasta el pedúnculo caudal. Hay otra línea sobre la parte superior del cuerpo que parte de detrás de las aletas ventrales hacia la aleta caudal. A través de la parte superior del cuerpo hay una región coloreada de negro brillante que empieza tras la “nariz” y continua a ambos lados del cuerpo por la mitad superior del cuerpo y acaba en la aleta caudal.

Tamaño:
Machos hasta 2,5 cm, hembras hasta 3 cm. Es uno de los denominados “Corydoras enanos” (en realidad se suele usar el femenino, “corydoras enanas”, cuando el género es masculino), junto con C. habrosus, C. nanus y C. hastatus.

Diferencias sexuales:
No es muy evidente. Las hembras son ligeramente más gruesas y grandes, especialmente visible si se los observa desde arriba. También alcanzan mayor longitud.

Temperatura:
21º a 27º centígrados.

Agua:
Blanda. pH entre 6.0 y 7.0. GH entre 2ºd y 8ºd. No toleran la sal ni algunos medicamentos (praziquantel, triclorfón, cobre, medicamentos contra parásitos, etc.).

Acuario:
Recipientes con abundante vegetación y fondos arenosos o de grava suave.

Alimentación:
Omnívoro. Admite alimentos comerciales en forma de escamas trituradas, pastillas para peces de fondo, larvas, artemia, etc. Hay que tener en cuenta que sus bocas son muy pequeñas y los alimentos proporcionados deben ser consecuentemente bocados de pequeño tamaño.

Comportamiento:
Pez absolutamente pacífico compatible con otros peces amazónicos, pero dado su pequeño tamaño, no debe de colocarse con peces agresivos que podrían causarles heridas, ni especies muy activas como barbos o cíclidos medianos. Si son molestados por este tipo de peces permanecerán inmóviles en el sustrato. Sus compañeros ideales serían vivíparos pacíficos como guppys o platys o bien tetras inofensivos, como neones, cardenales, etc.

Al contrario que la mayoría de los corydoras, C. pygmaeus es un nadador muy activo, que ocupa las capas medias del acuario, nadando en bancos entre las plantas y rara vez se le ve posado en el fondo, como hacen las especies más comunes de Corydoras.

Como todos los Corydoras, necesita vivir en grupos formados por, al menos, seis individuos. En el caso de C. pygmaeus sería altamente recomendable incluso mantener grupos mayores (por encima de 10-12 individuos). En su medio natural forman bancos de cientos o miles de individuos, que constituyen su principal mecanismo de defensa frente a sus múltiples depredadores. Como ocurre con otras especies la protección está en el grupo. Estos peces son extremadamente gregarios y se sienten estresados si se mantienen pocos ejemplares.

Reproducción:
De los Corydoras enanos, es el más fácil de reproducir en el acuario, y se logran puestas con relativa facilidad.

Comportamiento reproductivo atípico y NO habitual en el género, pero normal entre las especies enanas, NO produciéndose la clásica postura en “T” de la gran mayoría de los corydoras, realizándose la fecundación una vez depositados los huevos (2-4 cada vez) por la hembra en una superficie previamente limpiada.

Entre 20 y 100 huevos son colocados –de dos en dos, a veces tres o cuatro huevos, en intervalos de aproximadamente un minuto– en sitios estratégicos, los vidrios o en la parte inferior de las plantas, que son previamente limpiados por la hembra.

El primer signo de comportamiento reproductivo generalmente es ver a los peces muy activos, nadando arriba y abajo por todo el acuario. Los cambios frecuentes de agua (diarios de un 15%-30%) a menor temperatura (dejando que caiga 4ºC la temperatura) se muestran como estimulantes de la puesta.

Los adultos respetarán los huevos y las larvas, pero si hay otros peces en el tanque las posibilidades de supervivencia son mucho más bajas a menos que esté densamente plantado y cuajado de escondites. Los huevos pueden trasladarse en estos casos a otro acuario con abundante aireación (bien despegándolos del cristal con cuidado, al principio son blandos y frágiles, pero a los 30 minutos empiezan a ser muy duros y resistentes o bien trasladando enteras las hojas en las que han sido depositadas). Para coger un huevo depositado en el cristal, basta con hacer presión con el dedo sobre él, y si es reciente seguirá siendo adhesivo y se quedará pegado al contacto, y así podremos volver a pegarlo en otra superficie vertical. Hay que tener cuidado de no cogerlos de este modo si están recién puestos porque son aún frágiles y se reventarán (esperar al menos media hora) ni demasiado tarde porque habrán perdido su adherencia y ya no podremos pegarlos en otra superficie. En este caso se pueden dejar en el fondo con abundante aireación, ya que las posibilidades de que los huevos no suspendidos se llenen de hongos son mayores.

Los huevos son algo más pequeños de lo habitual en el género (1,2 mm), de color gris lechoso y en esta especie particularmente susceptibles a estropearse por invasión de hongos, aunque estén fecundados. Con dureza por encima de 6ºdGH toda la puesta puede malograrse por hongos. Los mejores resultados se han logrado con agua muy blanda, de 2ºdGH.

Tras la eclosión (muy larga, entre 6 y 8 días después de la puesta, dependiendo de la temperatura) y la absorción del saco vitelino (otros 3 días) se alimenta a los alevines con preparado líquido para ovíparos, infusorios, zooplancton y fitoplancton y posteriormente microgusanos y nauplios de artemia. Si se administran nauplios de artemia deben de ser enjuagados a conciencia en agua dulce para quitar la sal, a la que los alevines manifiestan gran intolerancia. Poco a poco se puede dar comida en polvo para alevines ovíparos y yema de huevo tamizada teniendo cuidado de mantener la higiene y no contaminar el agua.

Cuando eclosionan, las larvas no son excesivamente pequeñas si comparamos con el tamaño de huevo y de los adultos: unos 4 mm de longitud total, lo que no es mucho menos que en otros Corydoras.

Las recién nacidas son translúcidas, y al absorber el saco vitelino tienen rayas verticales en sus cuerpos que contrastan con las horizontales de los adultos. Según van creciendo estas franjas desaparecen y con un mes de edad han desaparecido por completo y la banda horizontal empieza a hacer su aparición.

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